21 agosto, 2006

Las bombas: Israel y su Vietnam

La guerra es así:
Al menos seis personas han muertas y decenas han resultado heridas desde el final de las hostilidades entre Israel y Hezbolá, la semana pasada, debido al estallido de bombas y misiles lanzados durante los 33 días de conflicto. Estos explosivos no detonaron en su momento y han quedado desperdigados por el sur de Líbano. En un hospital de Tiro se recuperan dos niños heridos al tratar de jugar con una bomba de fragmentación, de aspecto similar a una pelota. Un médico afirmó que los chavales, todos menores de 10 años, llegaron con graves heridas, uno de ellos “con el estómago totalmente abierto y los intestinos colgándole”.

El País

Como siempre este tipo de noticias suenan a puro sensacionalismo, pero es el lado oscuro de la guerra, de cualquier guerra. Las bombas se crean en los despachos de una forma fria, sin tener en cuenta lo que van a dejar en el camino. Las lanzan los militares con el corazón caliente sobre el enemigo, cumpliendo ordenes, sabiendo que muchos van a morir, pero al fin y al cabo los muertos que van a provocar son también soldados con las mismas intenciones, o aún peor, simples terroristas.
Pero no todas las bombas explotan, estas que llaman de racimo y cuyo poder de destrucción sobre la vida humana es tremendo, dejan recuerdos aun despues de que la batalla ya haya terminado y entonces cualquiera puede morir. Puede que eso tampoco importe demasiado porque ese tipo de bombas sólo han dejado restos ultimamente en Afganistan, Irak, el Libano,..., lugares donde la vida vale mucho menos.


Israel elevó ayer el tono militarista y advirtió de que puede haber una "segunda ronda" contra Hezbolá. En medio del clamor de la protesta internacional por la violación del alto el fuego perpetrada el sábado por comandos especiales israelíes...
El País

Muchos somos los que tenemos la sensación de que Israel esta equivocandose fatalmente con esta guerra. Aparte del derecho a la autodefensa que nadie le ha negado, la brutalidad y la falta de tacto le esta pasando factura internacional. Todos sabemos que las resoluciones de la ONU nunca le han importado mucho a este Estado que ha confiado más en su poderoso potencial militar que en la diplomacia. Pero el mundo cambia y los ataques masivos ya no ofrecen el resultado esperado, mas bien producen el efecto contrario: crean heroes donde no los había y generan violencia que no existía. Algunos hablan ya del Vietnan israelí y la sensación de guerra perdida se extiende entre los judios. Todos deseamos un cambio radical en la política de este pueblo, aunque me temo que la semilla de la guerra ha vuelto a plantarse, como siempre, en el mismo sitio



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