28 noviembre, 2006

Las supuestas cesiones del Gobierno a ETA

Dicen los que creen hablar de paz es una utopía sin sentido, que el PSOE ha roto el pacto antiterrorista. Y muchos nos preguntamos si ese pacto maravilloso no lo rompió el PP en su negativa a seguir colaborando con el gobierno, en esta materia precisamente, desde el momento en que perdió el poder. Nos preguntamos si ese pacto que ahora se ha convertido en un arma contra todos menos contra ETA seguiría vigente si la oposición no hubiera negado al presidente el derecho y el deber de intentar acabar con el terrorismo.

Dicen también los de siempre que se esta negociando políticamente y que el futuro inmediato, de seguir así, es la destrucción de España. Y algunos nos seguimos preguntando en que punto de la negociación ha habido concesiones "políticas" a los etarras, y en caso de que hubieran existido o se hubiera faltado a la legalidad vigente, ¿donde están las denuncias?.

"las cuestiones políticas sólo se resuelven con los representantes políticos de la voluntad popular"

¿Hay algo en esta frase de Zapatero que haga dudar a alguien?.

Sin embargo Patxi López se reunió con la ilegalizada Batasuna con la única intención de que esta formación se declarara contra la violencia, y con esto el pecado mortal ya esta cometido.
¿Acaso en esta mesa se negoció la entrega del País Vasco con Navarra incluida en el paquete?. Pues parece que no porque Otegui sigue sin pronunciarse y los violentos siguen quemando cajeros. ¿Será porque desde el gobierno no se esta cediendo en nada, o por que a la izquierda abertzale le gusta el deporte de la destrucción?.

El caso es que ni siquiera se ha movido a un preso de su sitio. A De Juana Chaos se le ha aplicado la sentencia más dura que un juez puede aplicarle a alguien por un delito de amenazas y hasta eso se critica. ¿quién presiona entonces a los jueces y para qué?

Sin embargo la acusación habitual desde la derecha sigue siendo que la justicia es un problema para el gobierno. Se basan en unas palabras del presidente en las que dice, tras la sentencia a De Juana Chaos, que estos hechos son factores que "dificultan" y hacen que al proceso haya que ponerle "más esfuerzo". Y es que parece que el demonio ha hablado para cargarse el poder judicial de este país.
Cuando estamos acostumbrados a ver como la independencia judicial se pone en entredicho un día sí y otro también, estas palabras suenan de lo más inocente, y por que no decirlo, presionar, lo que es presionar, presionan poco.

Pero si de presiones hablamos, la peor de todas es la que trata de convencer utilizando a una parte de las víctimas como si estas pudieran convertir a los "no creyentes" a la única verdad. No escuchar a los damnificados es el peor pecado que uno puede cometer aunque el trabajo que se está haciendo se esté haciendo por ellos y por las "futuras" víctimas

4 comentarios:

Anónimo dijo...

El Pacto Antiterrorista (al igual que el resto de Pactos de Estado) los rompió el propio PP al llegar a la oposición. Gracias a ello, ahora pueden politizar y usar impunemente a las víctimas como arma arrojadiza contra el gobierno. El ansia de poder supera a la noción de Estado.

En cuanto al resto de mentiras que van vertiendo sobre Zapatero, tienen como único fin la reafirmación de su siempre fiel electorado. Si no ejecutase su papel de oposición inútil, anti-estado y catastrofista, quedaría ante todos la evidencia de su falta de programa político, el cual sólo ha podido suplir con la búsqueda del enemigo común. Lo que es más, sus luchas internas de poder saldrían a la luz con todo su esplendor, pudiendo llegar a repeler el voto de su propia base electoral.

Como nota interesante, el tan afamado De Juana Chaos, que tan vilipendiado está siendo por la derecha, no estaría más de recordar que recibió medidas de gracia por parte del Partido de Ánsar, tales como el el acercamiento de Melilla al País Vasco.

Varios meses después de comenzar el Proceso de Paz me doy cuenta de lo nerviosos que están los terroristas (por ver que no se está colmando ni una sola de sus aspiraciones, frente a la tranquilidad del Gobierno, que sabe que el que gana la partida es el último en levantarse de la mesa.

Salud.

Jaasán dijo...

Después de ver cómo actuó el PP en la tregua del 98 me parece una barbaridad que digan que ahora se está cediendo ante los terroristas. En el 98 se cedió mucho ante ETA e incluso prometieron flexibilidad en la política penitenciaria. Sin embargo, ahora no se está dando nada de lo que pide a ETA, y aún así se quejan. Está visto que al PP sólo le interesa gobernar, cuando están en la oposición simplemente se limitan a criticar al gobierno en vez de pensar en los españoles.

Jaasán.
laespanaactual.blogspot.com

Anónimo dijo...

Y entonces eso de firmar un pacto antiterrorista estando en la oposición mientras das órdenes para que tu partido empiece a contactar con ETA a espaldas del Gobierno del PP al que ofreciste el pacto... ¿cómo se come eso? Claro, el PSOE no puede haber roto el pacto antiterrorista porque cuando lo firmó... ¡ya lo estaba rompiendo!

Anónimo dijo...

Dos palabras

La Dictadura de Zapatero

Hace unas semanas, no se decirles exactamente el día, la policía nacional recibió una alerta terrorista: una mochila-bomba, repleta de explosivo y cargada de tornillería, había sido colocada en una sucursal de La Caixa en pleno centro de Pamplona. Las fuerzas de seguridad acordonaron la zona, retiraron el artefacto explosivo colocado, obviamente, por ETA, lo desactivaron y, este es el quid de la cuestión, se silenció el suceso. ¿Porqué les cuento esto? Primero para que sepan ustedes de que tipo de proceso de paz estamos hablando, aunque ya poco puede sorprendernos, pero, sobre todo, para que sepan ustedes cual es la catadura moral del Gobierno y de su presidente, y qué clase de democracia estamos construyendo desde que Zapatero llegó al poder: una democracia sustentada en el oscurantismo, la ambición de poder, la vulneración de la ley, el ánsia de control, el intento de anulación de la discrepancia, la ausencia de diálogo...

Les contaré algo más que seguramente ustedes desconocen porque el Gobierno no ha querido facilitar esta información a la opinión pública: Batasuna-ETA ha modernizado los métodos de la kale borroka hasta el extremo de que si antes los cócteles molotov se hacían con gasolina y una mecha, ahora el sistema es mucho más sofisticado porque estos chicos se dedican a hacer travesuras con botellas llenas de gasolina en las que introducen preservativos rellenos de un ácido fortísimo, de tal manera que el artefacto no estalla cuando se tira, sino al cabo de un rato cuando el ácido corroe el preservativo y entra en contacto con el combustible. El ácido es de tal poder destructivo que la policía tiene que ponerse botas especiales porque los restos que quedan por el suelo después de la explosión y el posterior incendio deshacen las suelas de goma.

Lo que vulgarmente se llama ‘apagón informativo’ forma parte, sin embargo, de una cultura política que poco tiene que ver con lo que entendemos por democracia liberal. Pero no cabe extrañarse. El Gobierno de Zapatero hace todo lo posible por convertir esta democracia en un régimen presidencialista inspirado en una especie de populismo-marxista que, en definitiva, pretende anular la voluntad de la mayoría, el sujeto último del constitucionalismo liberal, que no es otro que la soberanía nacional, y para ello intenta eliminar todo aquello que le molesta al tiempo que busca el mayor control posible sobre la libertad de los individuos y su capacidad de elección. En cierta ocasión el ex ministro Cristóbal Montoro me resumía el afán planificador e intervencionista de este Gobierno con un ejemplo muy gráfico, el anuncio de la Dirección General de Tráfico, ese que dice “no podemos conducir por ti”. En el fondo, al Ejecutivo le gustaría terminar la frase de otra manera: “No podemos conducir por ti... pero nos gustaría”.

Ese afán controlador se desnuda sin tapujos cuando el Gobierno enseña sus peores modos intervencionistas en asuntos que pueden parecer minucias como la ley antitabaco o el acoso gastronómico a determinadas formas de comida rápida, pero que en el fondo manifiestan un espíritu proteccionista y un paternalismo propio de dictaduras de toda clase en las que se trata al individuo como un ser incapaz de valerse por sí mismo. Pero también aparece en todo su dramatismo cuando el Gobierno se mueve en la trastienda de la planificación económica pretendiendo imponer sus criterios en decisiones que deberían ser estrictamente del mercado, aunque para ello tenga que manipular, hasta exprimir cualquier clase de independencia, los organismos reguladores. No existe libertad si quienes tienen que garantizar el cumplimiento de la ley están sometidos a la arbitraridad de quien manda. Eso es lo que pretende el Gobierno con el Tribunal Constitucional, y no es el único paso en esa dirección.

Pero los regímenes presidencialistas o, dicho en román paladino, las dictaduras, aunque se pretendan justificar con apoyos populares en las urnas como la de Hugo Chávez en Venezuela –triste día para la lucha por la libertad el del pasado domingo-, necesitan de reclamos sentimentales para manipular las conciencias del pueblo. Zapatero ha encontrado su reclamo sentimental en la Segunda República y en una absurda reclamación de laicismo en un Estado que cerró la página de sus enfrentamientos hace casi treinta años y que se declaró aconfesional en la Constitución del 78, permitiendo que los ciudadanos miraran al futuro en lugar de seguir sangrando por las heridas del pasado. Reabrirlas ha sido la justificación perseguida por Zapatero para dar una nueva vuelta de tuerca a los sentimientos y aflorar sensibilidades con el único objetivo de apuntalarse en el poder, que en definitiva es lo que busca este presidente accidental.

Ese camino hacia el presidencialismo o la autarquía implica, necesariamente, la anulación de la discrepancia y la exclusión de la oposición. Esa es la razón por la que Zapatero ha roto los consensos básicos que unían a los dos principales partidos desde la Transición. Zapatero ha rehuído permanentemente el diálogo con el PP, porque el diálogo y el consenso en los asuntos esenciales le daba a la oposición carta de naturaleza como alternativa, implicaban un reconocimiento que Zapatero no quería, en modo alguno, otorgar al Partido Popular. Esa era la motivación del Pacto del Tinell y de toda la estrategia excluyente de Zapatero hacía la derecha liberal. Pero una revolución, aunque sea silenciosa y se vista de ropajes de democracia, requiere alguna clase de acción violenta, aunque solo sea por nostalgia de los buenos tiempos.

Eso es lo que parece haber encontrado Zapatero en ETA. De hecho, este particular periodo revolucionario se inicia con una convulsión sin precedentes, los atentados del 11-M. A partir de ahí, Zapatero ha encontrado en ETA la justificación de muchos de sus objetivos y anhelos, y la banda terrorista condiciona ahora por completo toda la agenda política de este Gobierno. Se lo explico: Zapatero va a utilizar a ETA como argucia, como artimaña electoral para lograr el voto de los ciudadanos a cambio de una paz falsa, una paz que nunca lo llegará a ser del todo porque Zapatero seguirá necesitando a ETA y ETA a Zapatero para su mútua supervivencia, razón por la cual ni ETA tiene intención de disolverse ni Zapatero se lo va a exigir, sino que seguirá haciendo concesiones a la banda terrorista mientras tenga tiempo y necesidad de hacerlo. ¿Creen, de verdad, que lo del pacto con los etarras de Venezuela ha sido un malentendido? Lo que ha sido un malentendido es que trascendiera a la opinión pública obligando a rectificar unos acuerdos que estaban escritos y sellados con el beneplácito de quien yo se me.

Este es el modo de actuar de una dictadura, por blanda que pueda hoy parecer mientras sigan existiendo instituciones libres de la arbitrariedad zapateril. Todo se oculta, se actúa desde la impunidad del silencio informativo, se vulnera la ley incluso cuando se elaboran las leyes –en contra de la ley máxima, es decir, de la Constitución y de la soberanía nacional-, se quebrantan los consensos básicos, los principios morales que hicieron posible la convivencia en libertad, se controlan las conciencias y los estómagos, y se pretende encarcelar la memoria tergiversando el recuerdo de tiempos pasados. Algún día beberemos coca-cola en la clandestinidad, pero mientras llega, nos habremos ido quedando sin referentes éticos por culpa de nuestra propia miseria acomodaticia.
fquevedo@elconfidencial.com