04 junio, 2007

El asesinato de Lorca

Sin Palabras...


Ajo de agónica plata
la luna menguante, pone
cabelleras amarillas
a las amarillas torres.
La noche llama temblando
al cristal de los balcones,
perseguida por los mil
perros que no la conocen,
y un olor de vino y ámbar
viene de los corredores.

«Abrazaba los brazos al cielo, pedía clemencia»
Carta de Manuel Luna a Melchor Fernández Almagro :

V. quizá no se acuerde de mí. Soy Manuel Luna, de los Luna de Antequera.

Yo le conocí en Granada cuando era V. de las Juventudes Católicas. He vivido todo el glorioso movimiento primero en Granada, luego en Zaragoza y algún tiempo en Oviedo, después de la llegada de la columna de socorro gallega. En Granada me he distinguido bastante. Fui de los que asistieron, en una mañana de agosto, al fusilamiento, en el cementerio, ante las fosas abiertas, de setenta rojos, todos ellos bandidos, asesinos, criminales, violadores, incendiarios… Y gocé mucho, muchísimo, porque se lo merecían. Entre ellos estaban el presidente de la Diputación roja Virgilio Castilla, el ex gobernador rojo de Alicante Vicente Almagro, el alcalde rojo de Granada Montesinos (un médico), el ingeniero de caminos y ex diputado constituyente Santacruz, el ex alcalde de Granada Fajardo, el diputado Corro y otros más, médicos, catedráticos, abogados, ingenieros, procuradores, etc. Hicimos una buena limpia.

Algunos días después cogimos al gran canalla de García Lorca -el peor de todos- y lo fusilamos en la Vega, junto a una acequia. ¡Qué cara ponía! Abrazaba los brazos al cielo. Pedía clemencia. ¡Cómo nos reíamos viendo sus gestos y sus muecas!Pertenecí a la ronda depuradora de Ruiz Alonso. Pero como le digo tuve que irme por asuntos particulares a Zaragoza y después a Oviedo. En ambas poblaciones ayudé también a la depuración. En Oviedo pasé un rato muy agradable viendo fusilar al miserable de Leopoldo Alas Argüelles, el hijo del repugnante Clarín. Ahora estoy en París y me río mucho viendo el miedo que tiene esta canalla francesa a los alemanes e italianos. ¡Qué diferencia entre nuestra gloriosa España nacionalista y esta Francia corrompida, podrida hasta los tuétanos! Por algo dice Marañón que aquí se ahoga y que está deseando verse en Madrid lo más cerca posible del Caudillo…

Volveré a Madrid pronto y espero hacerle en breve una visita en «Ya». Reciba el afecto de su amigo y paisano.

Publicado en La Razón: La carta que cuenta el asesinato de Lorca

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo no quiero una España rencorosa. El asesinato de Lorca no se debe olvidar, pero sí perdonar y lo que escribes sólo puede tener la finalidad de crear odio donde no lo había.
Mi Psoe no es éste, y desde luego, en las próximas elecciones no volveré a votarle.

SuperSantiEgo dijo...

No sé si esperar con miedo o entusiasmo la exégesis que hará don Pío de semejante documento.

Jesús dijo...

Joder anónimo, que pesado estás.

1º El documento lo presenta la Razón, periódico nada amable con el PSOE ni con sus "similares"
2º Es un documento histórico que ilumina una oscura página de nuestra historia
3º ¿Acaso deberíamos ocultar la carta para evitar ofender a la derecha?

Raúl dijo...

Es repugnante, son cosas que no se deben olvidar para que no se repitan.

Anónimo dijo...

Dios sabe lo que pudiera haber sido España si no nos la fusilan como hicieron. Desde aquí mi más sentido homenaje a los españoles que fueron injustamente represaliados: pueblo llano, intelectuales, hombres y mujeres de bien. Que jamas se repita.