28 noviembre, 2008

A Dios rogando...y con el Crucifijo pegando

Podría comenzar esta entrada con la manida frase: "como decíamos ayer", con la que comenzó Fray Luis de León su clase en la Universidad de Salamanca cuando volvió después de haber estado varios años en prisión a la que había llegado a parar tras la persecución a la que fue sometido por la Inquisición por traducir la Biblia a la lengua vulgar sin licencia.
No merezco el honor de comenzar como el poeta fraile, aún habiendo permanecido aislado de este mundo durante una larga temporada, aunque sí me siento con el derecho a regresar para opinar sobre la situación a la que un padre de Valladolid está siendo sometido por hacer lo posible para que se cumpla la Ley en el colegio de su hija.
(Curiosamente fue en Valladolid donde encerraron a Fray Luis, en la misma calle que hoy recibe su nombre).

Y es que resulta que Fernando Pastor, miembro de la Asociación Cultural Escuela Laica, no es amigo del símbolo cristiano/católico por excelencia y se ha convertido en el grano en el culo de la directora del Centro donde estudia su hija, y de su "cortejo" escolar.

Me resulta complicado entender cuales son las razones que impiden que las cosas sean como tienen que ser en los Centros Públicos, el porqué narices es tan difícil asumir que en estos Centros los símbolos religiosos no tienen sentido, cuando los admiradores de la Cruz en cuestión tienen Centros privados donde pueden hacer lo que les venga en gana con la educación de sus hijos. Es más, sobran iglesias en Valladolid donde los amantes del Cristo crucificado pueden educar a sus hijos en la religión Católico Apostólica romana.

Todo mi apoyo para Fernando Pastor y su hija y mi más profundo desprecio para quienes le agreden.

Aquí la sentencia que obliga al colegio a quitar las cruces: